Como se pudo prevenir el accidente

Las malformaciones son habituales. Un estudio publicado en la revista Science afirmaba que la proporción de mutaciones en el ADN de los habitantes de Semey duplica la de otras zonas del país.
Preguntados al respecto, un grupo de jóvenes mostraba su preocupación por las consecuencias de la radiación. "Si alguien se quiere casar tiene que pensar si los hijos podrán tener problemas", reconocía uno de ellos. Mientras, desde la dirección del centro insistían en que "Semey no es sólo el Polígono".
Cuando los afectados logran que un tribunal médico establezca que su enfermedad se debe a la radiación, entran en un programa del Gobierno, reciben una pensión y tienen derecho a tratamientos. En la época de las explosiones se generalizaron los tumores del sistema digestivo y más tarde en el reproductivo, tiroides, pecho y pulmón.
Los especialistas siguen preocupados por lo que ocurrirá en las futuras generaciones.
Lo cierto es que los primeros productores mundiales de uranio necesitan aún mucha ayuda del exterior: no tienen ni una sola máquina de diagnóstico precoz de tumores (PET), y en la región más afectada, igual de grande que Reino Unido, sólo hay un centro en el que aplican radioterapia.

Tanto sufrimiento no hubiera pasado si es que la gente se hubiera puesto a pensar que hacer tantas pruebas de bombas nucleares en un mismo lugar es muy peligroso tanto para los habitantes, como para los que realizan las pruebas.
Esto e puedo haber evitado si tan solo hubieran hecho las pruebas en otros lugares, no en un solo lugar, sino en varios o simplemente dejar de hacer las pruebas.  

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